Un equipo de cinco personas brillantes puede rendir por debajo de un grupo de tres jugadores inexpertos. La razón no es la falta de ingenio, sino la toxicidad conductual. En entornos de alta presión y tensión psicológica, los defectos de comunicación no se suman; se multiplican exponencialmente. Cuando la adrenalina bloquea la corteza prefrontal, emergen […]
