Tu corazón martillea contra las costillas. Las palmas de tus manos sudan, aunque la sala está fría. Sabes, racionalmente, que estás en un local de Triana y que hay cámaras vigilándote por tu seguridad. Pero cuando la luz parpadea y escuchas ese susurro a tres centímetros de tu nuca, tu cerebro racional se apaga. El […]
