El cronómetro empieza a descontar y sientes esa urgencia familiar de mirar el panel digital. Si llevas a tus espaldas unas cuantas salas de escape, habrás interiorizado el formato estándar de sesenta minutos: una carrera contrarreloj donde cada segundo cuenta, los enigmas se resuelven en cadena y, a menudo, la presión por abrir el último […]
